La materia orgánica generada por los ciudadanos corresponde a restos de comida, de jardín y materiales biodegradables, como el papel higiénico.

La materia orgánica se ha recogido tradicionalmente junto con el resto de los residuos, en la recogida ordinaria de basuras. Actualmente con la implantación de la recogida selectiva los residuos se recogen de forma separada.

Existen algunos municipios que depositan la materia orgánica en contenedores específicos cuyo destino final son las plantas de compostaje o biometanización.

Aquellos municipios que no dispongan de plantas de clasificación de la fracción resto irán directos a vertedero.

La materia orgánica separada del resto de los residuos se llevará a compostaje o a biometanizacion.




En las plantas de compostaje la materia orgánica contenida en los residuos urbanos se puede mezclar con restos de poda o con lodos de depuradora. Como consecuencia de este proceso se obtendrá un material estabilizado denominado compost que se podrá emplear como abono o enmienda orgánica para los suelos, aportando nutrientes, humedad y estructura a los mismos, evitando su erosión y perdida de fertilidad.


En función de los porcentajes de mezcla de cada una de estas fracciones variará la calidad del compost y por tanto su uso final será diferente, pudiendo destinarse a agricultura, jardinería o restauración de paisajes.

El uso tradicional que se le ha venido dando a los residuos procedentes de la materia orgánica, es su aplicación en suelos debido a que ésta pasa a formar parte del ciclo del nitrógeno, del azufre y del fósforo, contribuyendo a la asimilación de nutrientes, mejorando la estructura y la retención de agua del suelo y dando soporte a un conjunto de microorganismos cuya actividad resulta beneficiosa para los cultivos. Es decir, la materia orgánica forma un papel fundamental en la formación y fertilidad del suelo.




Debido a la introducción en nuestras basuras de componentes inertes y contaminantes, el empleo directo de los residuos orgánicos en los cultivos dejó de ser una práctica habitual y actualmente la materia orgánica se recicla mediante el compostaje para posteriormente ser aplicada en el suelo y conferir las mismas propiedades que antaño se buscaban.

La materia orgánica no sólo se puede valorizar como enmienda orgánica para los suelos sino que también se puede valorizar energéticamente: biometanización.

La biometanización es un proceso anaerobio (en ausencia de oxígeno) de degradación de la materia orgánica mediante el cual se obtiene metano y residuos orgánicos estabilizados. Estos residuos orgánicos estabilizados podrán emplearse como material para compostaje, es decir la biometanización se puede emplear como paso previo al compostaje. El metano procedente de la degradación de estos compuestos es el principal componente del denominado biogás y puede ser transformado y aprovechado como energía eléctrica y calor.

La práctica más extendida en nuestro país en la gestión de los residuos orgánicos ha sido y sigue siendo el depósito directo en vertedero. Actualmente, se ha comprobado que la reducción de los residuos orgánicos de los vertederos supone ventajas ambientales. Por un lado se reduce el volumen de los mismos y por otro lado se disminuyen los problemas generados con motivo de la descomposición de la materia orgánica: malos olores, combustiones espontáneas como consecuencia de la acumulación de metano en su interior, aparición de lixiviado.

1 comentarios:

juantxo

13 de octubre de 2015 a las 14:26
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1

dijo...

En las plantas de compostaje la materia orgánica de los residuos se puede mezclar con restos de poda o con lodos de depuradora. Como consecuencia de este proceso se obtendrá el compost.
Esto es falso. Solamente es Compost si se consigue la materia organica separa en origen y sin impropios. Los lodos de depuradora una vez estabilizados, por el contrario contienen entre otros metales pesados y no admiten la denominación de compost. Por eso hay que depositarlos en parcelas con control periódico.

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